Aunque diversas autoridades laborales han realizado intentos para acotar esta práctica de verdaderos gangsters, muchos dirigentes sindicales deshonestos continúan extorsionando a empresas utilizando como amenaza el inicio de una huelga en el centro de trabajo, aunque no representan a los trabajadores de esa empresa, huelga que de iniciarse sería a todas luces ilegal, pero que acarrearía graves problemas como pérdida de producción, retrasos en la distribución y desde luego, una imagen negativa frente a clientes, proveedores, acreedores y banca.
¿Cómo opera este chantaje y porque es posible que se abuse del derecho de huelga?
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